¿Ya me harás caso? — Priv. Lidag

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¿Ya me harás caso? — Priv. Lidag

Mensaje por Ishaq el Miér Mar 22, 2017 9:40 pm

Maldito cabrón de mierda, bien, que le dieran. Hacerse amigos de pyrca era una terrible y pésima opción. Frunció un poco su ceño mientras que salía del lago y empezaba a secarse con una toalla. Había aprovechado a tomar un baño porque para esa hora los niños ya se habían retirado, no le gustaba tener que tomar duchas con ellos alrededor porque al final no hacían más que jalarle el cabello y estarle jodiendo y jodiendo y jodiendo y ughr, ya, demasiado, había lidiado con muchos niños ese día ¡Aún más a los que estaba acostumbrado! ¿Y cuántos eran los que solía soportar? Pues nada más la manada de Lidag ¡No más de ellos! Ahora, como consecuencia a lo que recién había acontecido le dolía de una manera terrible la maldita cabeza, ni siquiera el baño había ayudado para que esa molestia disminuyera un poco. Una vez que estuvo vestido empezó a caminar en dirección a la Aldea Pyrca, dando por el camino las buenas noches a muchos de sus compañeros, incluso a uno que otro niño que parecía crusheado con él o, en su defecto, todo lo contrario, algún chiquillo que no podía procesar porqué llegaba a verse tan distinto que los demás.

Ya estaba acostumbrado y ni siquiera le afectaba, es decir, había vivido toda su existencia siendo comparado con mujeres, y a veces hasta se veía mejor que muchas de ellas, así que, meh. Sobó con suavidad el puente de su nariz y tras avanzar unos kilómetros se posicionó fuera de la vivienda de Lidag, escuchando un poco de todo lo que estaba haciendo. Pudo escuchar una caída, el llanto de un bebé y un grito por parte de su amigo. Típico. Ya no se sorprendía de todos sus desastres. Esbozó una ligera sonrisa y permitió que una risita saliera. No tardó en sentarse sobre una piedra que estaba a lado de la entrada. Le gustaba la brisa que esa noche estaba recibiendo, era… relajante; aun cuando estaba completamente acostumbrado al calor y a pesar de que lo amaba, un poco de frescura nunca hacía mal a nadie. Lo disfrutaba más ahora que había cambiado un poco en su rutina diaria. A diferencia de lo que acostumbraba a portar, en esta ocasión llevaba unos pants negros y una camisa sport blanca, dejando así en evidencia los músculos que casi nunca estaban al descubierto. Era un varón atractivo a fin de cuentas, pero tampoco se trataba como si realmente le diera una importancia vital a todo lo que componía su figura… Bueno… Sí… Sólo un poquito… Aunque tampoco estaba buscando o interesado en una relación, sólo se… Cuidaba, sí, pero de todas formas ¿Qué le impedía ser orgulloso?

Acarició con suavidad sus labios y los notó secos, seguro que era por el maldito estrés de la tarde….

Y así estuvo afuera de la casa de Lidag por unos minutos… ¿Y si mejor tocaba? Seh, golpeó cuatro veces la puerta y alzó apenas la voz. Ya eran las diez de la noche, por lo que no quería irrumpir en los sueños del resto de niños — Hey, Lidag, estoy aquí. —El cabrón ya lo había hecho esperar demasiado tiempo, y sí, sí, entendía el motivo. Ser pyrca era bastante cansado y apenas y tenían tiempo para gozar consigo mismos, pero tratándose él de alguien que también poseía un tiempo reducido, resultaba frustrante no poder pasar tiempo con la persona a la que era más allegada, ¿por qué demonios habían tenido que crecer? — Hombre… No quiero ponerme pesado… Pero apúrate… Estuve esperando horas por ti…

¿Cómo decirlo? No es que estuviera ahí por interés propio sino porque… Él… Estaba auténticamente preocupado por el contrario, había… Algo extraño en él, ¿acaso se lo estaba ocultando?

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Re: ¿Ya me harás caso? — Priv. Lidag

Mensaje por Lidag Araslyi el Miér Abr 05, 2017 4:54 pm

Estaba terminando de acostar a los niños, de jalarlos de su espalda como juego porque estaban trepados en ella, o bien, de volverlos a meter a la cabaña o a la cama, había risas y gritos y quejidos de que era muy temprano, que no querían dormir, que les contara una historia, o que hicieran un torneo para saber quién era el más fuerte. Así que sí, era la típica escena de siempre, de todos los días, la que no cambiaba a excepción de pequeños factores: como el niño que gritaba, o los bodoques que peleaban, o los que se llevaban comida a la cama.

Amaba todo ello.

Y ya estaba relativamente todo bajo control, y sí, decimos relativamente porque al menos la mitad de las crías ya estaban acostadas… y bueno… la otra mitad estaba en proceso a ello… Unos jalaban las colitas de demonios de otros, otros bodoques estaban chocando cabeza con cabeza, otros gruñéndose tratando de “imponerse” frente al otro. Otro bonche más estaba haciendo lagartijas sobre las camas. Otros tres bodoques corrían a toda velocidad dentro de la cabaña y de repente…

¡Pam!
Grito y después llanto…

…Y ya estaba el segundo caído de la noche, estaba llorando a todo pulmón aún acostado en el suelo, y en su rodilla tenía un poco de sangre, fue directo a él y lo levantó, arrullándolo entre sus brazos tratando de relajarlo cuando dos niños trataban de “explicar” (aunque en realidad estaban gritando que el otro tenía la culpa y que merecía dormir en el suelo y bueno… quizás no era poco lo de la herida y la rajada era algo larga, por eso el llanto a todo lo que da de ese bodoque y la ahora cara de culpa de los dos bodoques… que estaban a nada de llorar también…)cuando, cuatro golpes “rompieron” la rutina guerrera de todas las noches — ¡Es la guerrera bonita! —uno gritó trepado ya en el marco de la ventana, por lo que hizo que tres niños corrieran a la ventana e hicieran lo mismo.

Lidag soltó un suspiro, ya se había pasado del tiempo… y a decir verdad… casi olvida que Ishaq iba a llegar… sip… casi… No es que lo haya olvidado… Nope… para nada… Noooup. Y ¿que cómo supo que era Ishaq? ¿Quién más si guerrera y bonita estaban en la misma frase? Como fuera… se disculpó en su cabeza y llevó al bodoque lastimado en su cama y comenzó a curarlo mientras platicaba con ellos. Limpiaba la herida diciendo que era muy valiente por aguantar y que le quedaría una cicatriz muy cool y genial y que además de ello, podría presumir de ella más adelante. Diciendo que los grandes guerreros tenían cicatrices de las batallas que habían ganado y que eran como premios… Contándoles más y más historias a los tres para que comenzaran a tranquilizarse, lo que hizo que los demás niños lo escucharan con atención ¿Quién no quería poner atención cuando Lidag ya les estaba contando una historia de fuertes y valerosos guerreros?
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Yo… lo siento… Nueg empujó a Caryu y fue todo un desastre…— soltó un suave suspiro con una sonrisa de lado— Tuve que curar a Caryu por que se abrió la rodilla… Se calmó porque les dije que las cicatrices eran geniales… y les mostré las mías… y se quedaron mucho tiempo viéndolas hasta que se arrullaron solos… —rió con absoluta ternura, en definitiva ser pyrca era lo suyo, el verlos crecer poco a poco, el enseñarles lo poco o mucho que sabía y luego verlos retirarse…o bien... quedarse, como esa pequeña cría que le recordaba tanto a él… enfrascado en ser pyrca aunque llegara a ser un poco torpe… —Lamento que hayas tenido que esperar horas… —se estiró un poco de los brazos, tronando sus hombros y cuello en el proceso para terminar por sentarse de una en el suelo, cerca de la cabaña. — Hombre… sabes que tu presencia aquí siempre es bienvenida, pero tengo que admitir, tú estás un poco raro… ¿qué pasa? —volteó a verlo seriamente, con la mirada fija en el otro y un silencio intenso que podría incomodar… —Oh ya vi… Estás mojado. —e inmediatamente su sonrisa se amplió y el pelinegro fue golpeado por una fuerte brisa de aire para secarlo, pero no tan fuerte como para tirarlo, solo para despeinarlo y quizás refrescarlo… o simplemente molestarlo— O quizás vi mal… Ummm no lo sé… —y su risita de maldito hizo acto de presencia al igual que la de un par de críos que estaban en la ventana y puerta de la misma, uno de ellos tenía una clase de crush con Ishaq, otro admiraba a Lid, y el otros los juntaba como pareja… — Ya a dormir niños o mañana ustedes me ayudarán a lavar las ropas de los demás…Mooooo no es juustoooo— los tres niños se quejaron al mismo tiempo y se oyeron solo sus pasitos correr directo a las camas. Lidag esperó un poco, asegurándose que en verdad estuvieran en sus camas y terminó por estirarse de nuevo, se puso de pie y le tendió la mano al otro para que se levantara igual. Después de ello caminó frente a la cabaña, siempre teniéndola a la vista, pero lo suficientemente lejos como para que no perturbaran el sueño de los demás con su plática— Ya… creo que aquí estamos bien… Dime Ishaq… ¿qué pasó? En verdad que aprecio que vinieras, pero…mañana entrenas temprano ¿no? Y ya es tarde… perderás tus horas de sueño de belleza… —y esperó el golpe a su brazo mientras reía a lo bajo, había veces en las que parecía otro niño más… solo que más grande y con más músculo… pero su actitud era… bueno… infantil. — Oh por todos los calores… tienes feos tus labios, ¿quieres tomar algo de beber? ¿o de comer? Para que vaya por un vaso con agua, hombre… ¿Dónde están mis modales? —no es que estuviera evadiendo las cosas… para nada. De hecho, solo pocas personas podrían darse cuenta que, en realidad, sí que lo estaba haciendo…

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Re: ¿Ya me harás caso? — Priv. Lidag

Mensaje por Ishaq el Jue Jun 22, 2017 5:04 pm

Y salió, joder ¿Cómo es que sus amigos disfrutaban de ser pyrcas? En la cabeza de Ishaq ni siquiera entraba la posibilidad de estar con niños ni nada por el estilo. Ya le había tocado tener que cuidarlos por las ausencias o problemas repentinos que le tocaban a sus compañeros y no cabía duda de que para Ishaq era una vida de lo más complicada. Ni siquiera se visualizaba en aquel entorno, sólo lo hacía porque mantenía amistades con sus hermanos, pero de ahí en fuera… Ew, puaj, nunca —¿Aja? —le miró de frente y con los brazos cruzados, enarcando una ceja mientras escuchaba todas sus justificaciones. No podía negar que le parecía lindo verlo con esa expresión, lleno de ojeras e indudablemente cansado—, a este paso harás que deje de visitarte con las horas que me haces esperar, sabes que no son muy bienvenido con los otros, no les gusta que haga llorar a sus niños con mi presencia —dijo con una pequeña risa, no era más que la verdad. Tampoco había llegado a golpear a otros críos pero ganas no le faltaban a ese guerrero. No era muy social con los pequeños—, ¿Yo? ¿Raro? Creo que el único raro acá eres t- —no pudo ni terminar la oración. Cerró los ojos ante la potencial arena que entraría a sus ojos y apretó el entrecejo, moviendo un poco la nariz y suspirando en cuanto la brisa de aire finalizó—, eres todo un crío… Pero gracias, estaba mojado, con el infernal calor que hay tuve que aprovechar para tomar una ducha, parece ser que soy de los pocos que toman la decisión de bañarse en estas tierras, igual deberías bañarte apestoso… En fin, ¿Por qué no sigues echando aire? Muero de calor.

Tomó su mano y le sonrió de lado, joder, ya habían crecido. Alejó su mano de la del elemental y avanzó a un lado suyo, sentándose al instante en una piedra cercana. Ni loco se volvería a manchar cuando ya estaba fresquito—. Hey, bájale, soy mayor que tú y vengo cuando se me dé la gana —sentenció observándole desde abajo. Desde que arribó notó algo en la actitud del menor, estaba esquivo. Solía ser platicador pero había una diferencia exacta entre ellos durante aquellos instantes, no sonaba auténtico. Mañana entreno temprano, sí, pero ¿crees que estando allá dormiré temprano? Pff, te aseguro que en estos instantes tengo más paz, y ejem… —”cofcof”, tosió, indicándole que se sentara en frente suyo. Parecía ser que la propia naturaleza se había preparado para el tema que tocarían esa noche. Todo estaba en las condiciones perfectas, no muy lejos de las divinas criaturas pero lo suficientemente alejados de sus otros hermanos—, vine temprano por algo, te lo recuerdo. —Finalizó con ese tema pero, justo cuando lo hizo ya estaba jodiendo con otra cosa. Lidag no sabía fingir. —No están secos, o tal vez sí, pero nada que un poco de cacao no arregle —los lamió despreocupado y antes de que se parara le tomó de la mano, jalándolo hacia su lugar—. Hey, deja de esquivarme… Necesito hablar algo serio contigo.

La mirada del varón cambió. Había escuchado por ahí de una karr cerca de las murallas, que había un hueco en la misma y bueno.... Tras ello se vieron en la necesidad de aumentar los guardias en diversas zonas ¡Con lo flojos que habían estado los días de Ishaq para que de un momento a otro la tranquilidad se le jodiera sin más! Sin embargo, tampoco quería ser demasiado insistente al respecto o directo, ¿Qué tal si ni siquiera estaba relacionado con esos incidentes? A fin de cuentas, lo que estaba pensando no era más que una simple suposición—, ¿Qué pasa? Podremos no estar juntos todo el tiempo pero has estado raro —comenzó a hablar enfrentándolo con la mirada. Ishaq no tenía una personalidad negociadora por lo general. Se había instruido de una forma específica y ese estilo de vida con el paso de los años se terminó por convertir en su dogma—, no era más que un simple pensamiento hasta que alguien acabó por arruinar su perfecta actuación ¿Acaso te pongo nervioso, airecito? —cuestionó burlón, volteando a ver a la cabaña y cerciorándose de que nadie les observaba. Podía ser un guerrero con experiencia, pero esos chiquillos siempre salían siempre con sorpresas. Nunca faltaba el que se escabullía y escondía su presencia, pero estaban solos—. Me gustaría decirte que no te obligaré a hablar de ello, pero lástima, lo haré. Mas te vale que me digas qué demonios pasa por tu cabeza que no dejas de tener la mirada perdida, eh…

Lo miró fijo. No importaba qué tanto se escondiera de su mirada—. Es una chica, ¿verdad?

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Re: ¿Ya me harás caso? — Priv. Lidag

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