Reminiscencias nocturnas - priv. Sidd

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Reminiscencias nocturnas - priv. Sidd

Mensaje por Izayoi Somnus el Miér Mayo 31, 2017 9:53 pm

- Ouch, ¡ouch...!
Hasta el poblado Centro de Euen quedaba prácticamente vacío y en silencio a determinada hora de la noche, de modo que no era una preocupación para Izayoi el andar chocándose con la gente. Caminaba cargando una pila de bolsas que le tapaba casi por completo la cara (es decir, ¡muy, pero muy alta!) llena de toda clase de adornos, artesanías y hasta comida, pues se había pasado toda la tarde caminando y comprando, comprando y caminando, nada le disminuía más el estrés. Y prefería hacer las compras solo, de ese modo nadie podía juzgar su sentido del gusto o en qué baratijas (probablemente innecesarias) gastaba sus exos. Por supuesto, llega un punto en que los pies se cansan del peso y los zapatos se vuelven el peor enemigo de uno; el consejero había pasado ese punto hace ya varios minutos y se encontraba caminando en calcetines, mientras su calzado se tomaba un descanso colgando en una de las manos que abrazaba la bolsa. Pero las calles del Centro no son como las de los bosques, cubiertas por un manto de césped húmedo que amortigua la piel, no; caminar descalzo era someterse a restos y sedimentos fríos y puntiagudos, muertos de ganas de que llegase un pie para clavarse en él. - ¡Ouch! Quizás descalzarme no fue la mejor idea... - suspira y se lamenta para sí mismo antes de continuar.

Euen, Hace varios largos años...


- ¿Cuánto más se van a tardar...? - un Izayoi más joven, vestido y armado como para enfrentar una situación de combate, bosteza y se estira de pie junto a una puerta alta de robusta madera oscura. Es ya muy tarde, el cielo está oscuro, y el único sonido son voces provenientes del edificio que a él y otro guerrero les había tocado vigilar. Aparentemente, alguna importante reunión involucrando a uno de los miembros del Consejo estaba teniendo lugar allí y era necesario tener custodia, por si acaso. - No está en mi lugar preguntar, pero ¿por qué reunirse aquí y no en el Consejo como corresponde? - se cuestionaba, aburrido y ya cansado de estar parado. Bosteza una vez más y sacude la cabeza para despabilar. - ¡Ya, no debe faltar mucho! ¡Oye! ¿Sigues despierto? - en un subidón de energía, gira la cabeza proyectando la voz hacia su compañero, que se encontraba sentado en silencio y dándole la espalda. - ¿Necesitas que te traiga un café o algo...?


- ¿Qué es eso...? - Izayoi olfatea el aire, sintiendo un aroma, una mezcla de café y dulce, al pasar frente a un edificio bajo iluminado. - ¿Una cafetería abierta tan tarde...? - Una pareja anciana salía del lugar, sonriente y hablando de lo delicioso que había estado el té con frutos que habían terminado de beber hace poco. Para el elfo fue como si un oasis se hubiera materializado frente a sus ojos. Con torpeza y aún sin poder ver más allá de las cosas que cargaba, ingresó al lugar, y en cuanto advirtió que alguien estaba frente a él, solicitó temblando por el peso: - ¿Mesa para uno....?

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Re: Reminiscencias nocturnas - priv. Sidd

Mensaje por Siddartha I. Dougherty el Mar Jun 20, 2017 3:13 pm

Ya era casi la hora de cerrar y por lo mismo, había mandado a las gemelas al piso de arriba, para que fueran a darse un baño. Él por su parte se encargaría de los últimos arreglos y vería si añadir algunos de los nuevos postres que Melka había preparado al menú. No obstante, estaba tan distraído con sus tareas que antes de darse cuenta la hora de cerrar había pasado y la tienda seguía abierta- Sidd, encanto -Escuchó la voz de una tierna anciana- ¿No ha pasado ya la hora de cierre? Nos hemos entretenido hablando y no nos hemos dado cuenta, discúlpanos... -Decía, algo apenada. El joven sonrió- No, tranquila Driana, yo también me he distraído ¿Os hago la cuenta ya? -Preguntó, mientras la mayor asentía.

Una vez la pareja abandonó el local dio media vuelta para volver a terminar las cuentas, olvidándose completamente de cerrar nuevamente; ese día estaba en las nubes. Fue el sonido de la campanita de la puerta al abrirse lo único que logró hacer que se percatara, volteándose para ver el cliente que acababa de entrar. Le habría dicho que ya estaba por cerrar pero, viendo lo cargado que estaba e inclusive que iba descalzo ¿Cómo podría? Un descanso y un poco de té le iría bien. Sonrió ligeramente y se acercó a él, dispuesto a tomar algunos de sus paquetes.

Más se detuvo en el momento en que escuchó su voz, la cual, de algún modo, le pareció algo familiar, incluso nostálgica. Antes de darse cuenta, un recuerdo en particular emergió en su mente.

Euen, años atrás....

Su compañero no dejaba de quejarse mientras él sonreía, reclinado contra la pared. Apoyaba parte de su peso en esa larga lanza que debía usar en caso de algún altercado, pero para ese entonces y teniendo en cuenta lo pacifico que era Euen, él, inocente, creía que difícilmente llegaría el día en que debiera blandirla contra otra persona- Sí, sí, sigo despierto. Somuns, no soy como tu, yo no me quedo dormido en horas de trabajo~ -Se burlaba de él, riendo con ligereza- ¿Hmmm? Sólo un poco de agua está bien y... -Volteó a verlo- ¡..Hey, cuidado, detrás de ti! -Se alarmó, alargando su mano y....


No recordaba que pasó después de aquello... ¿Había sido una broma? ¿O realmente había algo detrás de él? Ah, realmente no podía recordarlo ¿Por qué sería?

Negó con la cabeza.

Ah, sí, mesa para uno... -Volvió a la realidad, con una ligera sonrisa en su rostro- Deja que tome tus paquetes, puedes sentarte donde más prefieras. -Dijo, mientras lo ayudaba, dejándolos al lado de la mesa que eligió- Parece ser que el mundo es un pañuelo.  -Se alzó tras acomodarlos, mirando a la cara al hombre que con el que acababa de reencontrase- ¿No es así, Somnus? -Le dedicó una sonrisa.

Ambos habían cambiado. Él ya no era un soldado. Ese chico perezoso ya no era un cualquiera. Ahora cada cual seguía su propio camino y, curiosamente, eran tan distintos como el mar y la tierra. Mientras uno se había adentrado hacia un mar de política y conflictos, el otro se había mantenido en la seguridad y tranquilidad de una pacífica e idílica isla.

¡Siento la demora!:
¡Siento mucho al demora! ; ; Espero que te guste el post u.u Siento que ha quedado algo raro pero... No sé, espero que sea de tu gusto ;u; <3

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Re: Reminiscencias nocturnas - priv. Sidd

Mensaje por Izayoi Somnus el Miér Jul 26, 2017 2:12 am

- ¡Oye! ¡Yo no duermo en horas de trabajo! - se jactó de sí mismo, cruzado de brazos y con el mentón en alto - Las horas de trabajo simplemente interfieren con mis horas de siesta... - Bromeaba, en la mayor parte. Mientras se estiraba y se preparaba para ir a traerle agua a su compañero, continuó.  - Además, necesito conservar mis energías, uno nunca sabe cuándo--
La advertencia de su colega lo tomó por sorpresa e interrumpió sus palabras. Sobresaltado, giró la cabeza al mismo tiempo que daba un paso en dirección al otro guerrero. Sintió una veloz ráfaga de aire rozándolo y, una vez que recuperó el equilibrio, llevó la mano derecha hacia la aljaba en su espalda, mientras la otra sostenía el arco con firmeza, en posición de ataque. - ¡Da la cara! - Ordenó inmutable, con las cejas arqueadas mostrando una expresión rígida. Antes de obtener respuesta, desvió sus ojos hacia donde estaba anteriormente parado, descubriendo para su sorpresa una lanza muy familiar clavada en la pared. - ¿Es usted, Señor Consejero...?

De regreso en la actualidad...


- ¿Se encuentra bien? Por un momento pareció que su mente lo había abandonado... - sonrió, con la cabeza inclinada. - ¡Se lo agradezco! - le dejó sobre los brazos todas las bolsas que cargaba sin ninguna clase de vacilación, o modales, puesto que estaba muy cansado y hambriento y en Izayoi aquellos dos estados suprimen todo en lo que cree. Sentado en la mesa más cercana, junto a una ventana, comenzó a leer muy de cerca el menú, imaginándose con puntilloso detalle cómo se vería cada una de las comidas y bebidas detalladas, como hipnotizado.

- ¿Eh...? - se le abrieron los ojos de par en par y estiró el cuello de golpe. Estaba acostumbrado a que la gente lo reconociera, especialmente dentro de Euen, no le sorprendía demasiado que gente que él no conocía dijera su nombre. Aún así, había algo su manera de decirlo que le resultaba familiar, o quizás era su voz. Fue aquello lo que le causó inquietud durante unos segundos. - Sí, sí lo es, supongo... - El hombre le sonreía de forma muy cálida para un desconocido, y aquello lo incomodaba, pues no quería que quede en evidencia el hecho de que su memoria le estaba fallando. ''¿Lo conozco? ¿Vivíamos en el mismo pueblo? No, ¿será algún guerrero que ví en la pasada inspección? Es decir, luce como uno pero, ¿no trabaja aquí? ¿Un guerrero que hace pastelitos en su tiempo libre...?''; se pierde en sus pensamientos-delirios, sus pupilas se balancean de un lado a otro y sonríe nervioso, juraba que podría ser capaz de sentarse a negociar hasta con la mismísima Reina de Karr si llegara el momento, pero las situaciones sociales de este tipo lo mareaban. En un brote de nervios, sonríe ampliamente y levanta la voz. - ¿Tienen comida? ¡Ja! ¡Por supuesto que tienen comida! ¡Es una cafetería! ¡Mira! ¡Aquí mismo tengo el menú! ¡Ja...ja...! - Y con esto, levanta el ya mencionado menú, cubriendo su rostro y, con un poco de suerte, con él su vergüenza.

<3:
No me voy a excusar por tardar. Tengo suerte de que mi cabeza todavía esté pegada a mi cuello.(?)

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Re: Reminiscencias nocturnas - priv. Sidd

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