Unidos en la desgracia

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Unidos en la desgracia

Mensaje por Ascensio Cavatis el Dom Ago 07, 2016 8:40 pm

Ya era verano, una estación del año que se caracterizaba por ser bastante fuerte en cuanto al calor se refería, todos los miembros del clan Artae lo sabían y esa era la razón por la cual estaban en las montañas del norte. Estas eran zonas que a pesar de todo solían estar frescas o incluso frías, cosa que para los nómadas del clan maldito era bastante conveniente como un medio de protección para el agobiante calor que reinaba durante el verano. Ascensio por su parte estaba bastante contento con la decisión tomada, siendo que él no era alguien a quien le gustara el calor precisamente, además de que era mucho más cómodo el estar dentro de una ruta de cuevas frescas que en un sitio abierto que emulara la presencia del mismo sol. Ese para él era un día bastante normal apartando lo anterior dicho, y es que como explorador no había tenido ningún trabajo o encargo que le hiciera tener la mente más ocupada, limitándose tan sólo a buscar o investigar cosas relacionadas a la maldición que poseía su hermano. No era la temporada en la que el grupo de los artae se movían de localización, cosa que por consecuente hacía que los exploradores no tuvieran algo realmente importante que cumplir, y sí, tal vez él pudiera haber salido antes para buscar cosas nuevas, pero las altas temperaturas que había afuera de la cueva era algo bastante problemático para el muchacho peliazul.

Teniendo en cuenta lo anterior dicho, se tiene a un hombre de veinticinco años en el interior de una segura cueva junto a sus hermanos artae, él estaba sentando afuera de su tienda de dormir con las piernas estiradas en el suelo, sus manos como soporte a este y una cara que revelaba que ese día en particular había decidio dormir hasta tarde. Eso era algo que simplemente le encantaba al mago, el dormir era algo que le gustaba bastante pues podía recuperar fuerzas y más importante aun, era muy confortante y delicioso en un sentido bastante bastardisado de la palabra. Ya era casi medio día, revelando que el hombre de cabellos azulados había aprovechado muy bien sus momentos libres para "hacer" algo que le gustara, no obstante sabía que la maldición que torturaba a su hermano diariamente también sería motivo de muchos desvelos e investigaciones profundas. Esto último tenía especial importancia para él por obvias razones, cosa que hizo que este hombre se levantara con mucha más energía para así disponerse a salir de la cueva, su camino estaba trazado en la búsqueda de nuevas cosas que a podría conseguir o no. No se tardó demasiado en preparar todo para su salida, comida, ropa y otras cosas que solía llevar consigo; talvez era una pequeña travesía, pero eso no indicaba que debía ser descuidado cuando él como explorador del clan tenía cierta experiencia recolectada.

No obstante, antes de que este pudiera siquiera ir a saludar a su familia ubicada en una tienda distinta, una pequeña niña que iba corriendo por allí se tropezó con el azulado cayendo en el suelo por accidente - ¿Estás bien? - preguntó un poco preocupado el hombre esperando que la chiquilla le contestara sin ninguna cosa rara al tiempo que estiraba su mano para ayudarla. Su persona no era precisamente del tipo de gente que odia a los infantes, pero había algo en particular y es que estos podrían irritarlo muy fácilmente dependiendo de la ocasión - Si, estoy bien - respondió un poco adolorida a pesar de que no había sido un impacto demasiado grande. Curiosamente, antes de que alguno de los dos pudiera decir algo más, otra niña se hizo presente en el acto - ¿Estás bien, Eileen? - su cara trataba de ocultar un poco sus ganas de reirse cosa que hizo que el hombre le mirara con algo de rareza - Estoy bien, lo malo es que perdí - comentó la niñita mientras se soltaba de Cavatis y se acercaba a su homóloga - Me tendrás que contar esa historia de nuevo - la resignación de Eileen era hasta cierto punto graciosa - ¿Historia? - cuestionó algo curioso el peliazul ante lo que sus oídos escuchaban, mas en ese momento alguien más entró en escena.

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