Dulce Afilado /// Mia Soraia Cartwright ID ///

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Dulce Afilado /// Mia Soraia Cartwright ID ///

Mensaje por Mia S. Cartwright el Vie Sep 02, 2016 4:31 pm

Nombre completo: Mia Soraia Cartwright.

Fecha de nacimiento: 21 de Junio.

Edad: 20.

Sexo: Femenino.

Orientación sexual: Demisexual.

Raza: Humana.

Clan: Torava.

Puesto: Cocinera.

Descripción física:
Para fémina adulta no tiene una mala estatura, mide 1,70 cm, o sea, una estatura que no se puede considerar baja para una chica. Es delgada, y lo suficiente para que todos en la cocina se pregunten dónde termina lo que picotea mientras cocina. Sí, otra más con estómago sin fondo. Quizá tenga el Tártaro dentro y todo. Nah, es demasiado blanquita para tener tan oscuro lugar dentro de ella.
A pesar de su delgadez, y finura de brazos y piernas, tiene unos mofletes con la suficiente carne para que muchos quieran tirar de estas. No lo hacen ya que Mia siempre porta una katana fundada colgando de la cintura. Y les da cierto miedecillo ese objeto, como puede resultar obvio. Bueno, siempre, siempre, no, cuando está acompañada de su único amigo, no porta la katana.
Tiene una larga, voluminosa y lacia melena. No lacia en plan: mechones de paja, la tiene suave y esponjosa. De estas que parece algodoncito al tacto. Su pelo es una mezcla de castaño y dorado rayando más para el color claro. Sus orbes son del mismo color que la melena, pero casi poco se le ve los mismos por su tendencia a mantener los párpados casi cerrados del todo. Ya de por si tiene los ojos pequeños, y que le afecte la luz a su vista, no ayuda demasiado a que los mantenga más abiertos. Por cierto, sus facciones suelen ser suaves y gentiles. Tiene tendencia a sonreír por naturaleza, excepto si hay un cambio de humor. Que los suele haber a menudo.

Descripción psicológica:
El relajo en persona, vamos. Esta es una de las características que conforman la base del carácter de Mia. Es muy despreocupada con el cotidiano. Demasiado que puede volverse un defecto ya que no suele pensar en el futuro en ningún momento. O dejarse enrollar lo suficiente para ser algo cuidadosa, lo que produce un descuidado inmenso en casi todo y hay consecuencias, claro está. Y la mayoría le afectan a ella directamente ya que debido a esto las personas suelen tomarla con algo de distancia, lo que provoca que no se desarrolle socialmente hablando, y con su propio bienestar: muchos descuidos se vuelven daños físicos como quemaduras, heridas, etc.
Aunque haya cierta distancia entre Mía y los demás, como si hubiera una barrera de cristal dividiendo el entorno en que existe, es muy gentil y educada. Y a pesar de ser muy distraída, sabe ofrecer ayuda y auxiliar cuando aceptan su ayuda. No impone su presencia o voluntad, pero puede involucrarse con asuntos de otros hasta cierto punto. No mucho, la verdad. Sin motivo aparente, no ha tenido un pasado traumático o complicadillo vamos, le cuesta mucho confiar en las personas. De ahí que cargue siempre su katana, incluso para trabajar. Al inicio, sus superiores le regañaban por llevarla, pero nunca les hizo caso así que se han resignado. Su katana es lo que le permite sentirse segura. Y por eso, sólo no la carga cuando está en presencia de su única persona cercana a ella. Ni con sus padres se relaja, sinceramente. Y con ellos no se trata de desconfianza, se trata de seguridad, una extraña inseguridad que le atormenta sin razón. Quizá porque su subconsciente sabe lo cuan frágil es una vida. Quién sabe.
No nos equivoquemos pensando que Mia sólo es algodón dulce o puro azúcar. Nah, para nada y pese que se puede confiar en ella. Que ella no confíe es una cosa, pero que sea digna de confianza es otra. Si le confía un secreto de tu vida, ella lo guardará como si no lo supiera siquiera. Si se compromete hacer algo, lo hará. Es perseverante y honesta. Mismo así puede ser berrinchuda. Sí, exactamente. ¿Cómo? Mia puede resultar muy cabezota lo que produce su vena caprichosa cuando se le mete una idea en su cabeza. Es relajada, muchísimo, pero no evita que no piense y desee cosas y una que otra vez tenga objetivos muy claros. Aunque para esto hay que querer algo de verdad. O tendrá que ver con cierta persona que aún no se percató, pero lo quiere más que amigos. A saber si algún día se percatará, vamos.
Oh, esta personilla también es culpable de los arrebatos de violencia de Mia. Ya os dije que no os dejéis llevar por su físico angelical y su benevolente carácter, ella puede ser un bicho muy bruto, y muy drástico, si ve alguien con interés amoroso hacía su amigo. ¡Jamás deja pasar una persona con segundas intenciones! Y, sí, termina por darle una buena paliza. Aunque no deja la persona para arrastre, pero con varios chinchones y moretones, es capaz de ello. No olvidemos que su padre es un guerrero y le enseñó a pelear. Aunque no parezca, tiene fuerza y sabe dónde golpear. Lo que desconoce es que estos arrebatos de violencia, berrinches y repentina molestia que la consume en estos momentos son celos derivados de su sentido de la posesividad hacía su amado.

Gustos:
Comer junto a su amigo.
Cocinar.
Su vida en general.  

Disgustos:
Que se le acerquen pretendientes a su amigo.
No estar sin su katana.
Que no pueda picotear.

Habilidades:
Cocinar. Debido a su aprendizaje de varios cocineros, se ha vuelto muy habilidosa y culta en gastronomía. También sigue en aprendiendo por libros y por otros cocineros que trabajan con ella. Vive en constante aprendizaje.
Luchar. Al tener el padre que tiene, este le ha enseñado defensa personal desde que era una infanta. También a manejar armas blancas.
Labrar el hierro. Obviamente, desde temprana edad ha visto su madre a labrar dicho metal. Además, cuando obtuvo cierta edad, también empezó a ser instruida hasta los 16 que fue cuando entró a trabajar en las cocinas del palacio así que no sólo es talento natural lo suyo.

Debilidades:
Fotofobia. Intolerancia a la luz en general. Puede ser causada por una que otra enfermedad, pero en otros casos, no. Y este último caso es el que es de Mia. Sencillamente, su vista tiene cierta incapacidad a soportar la luz por sus orbes demasiado claros. Aunque es una intolerancia de bajo nivel que con iluminación baja, anteojos de oscuros en el exterior, etc., puede controlarse perfectamente.
Ataxia. Es un signo clínico que puede provocar descoordinación en varias partes del cuerpo. En el caso de Mia sólo le afecta las piernas, brazos y manos. De ahí que todo lo que implique un movimiento con cierto nivel de coordinación, pueda resultar un desastre muy torpe en un inicio. Añadiendo el hecho que es distraída, sólo potencia la precariedad de sus movimientos. Y por eso, nunca le fue fácil aprender a luchar, por ejemplo. Y para ello necesita cierto grado de concentración. Si algo la distrae, probablemente termine besando el suelo si está luchando mientras.
Casi nula memoria a corto plazo. Casi nunca memoriza hechos que hayan ocurrido hace nada. O sea, puede retener recetas, textos enormes, hechos de antaño, información de esto y del otro, pero lo que ha comido hace un momento, no; lo que le han dicho hace un par de horas, tampoco; lo que tenía que hacer dentro una hora, mucho menos. Este tipo de datos le dan su fama de olvidadiza.

Armas:
Una simple katana, forjada por su madre y regalo de la misma, de filo fino, pero bastante duro y resistente con doble filo. Hecha con precisión y buen hierro.

Historia:
Hija única, desde luego no fue el género ansiado por sus progenitores, querían un niño como primogénito. Sin embargo, no todo se puede tener, tuvieron un retoño sano en un parto sin complicaciones, por ende, ya deberían darse por satisfechos. Y se dieron a pesar de todo. Su hija les cautivó desde su primer llanto que, sí, se notó que tenía buenas cuerdas vocales por el berreo que hubo. Cariño, una educación regular y lo esencial para crecer sanamente no le faltó. O sea, su madre trabajaba como herrera para la realeza. Y su padre era un guerrero que servía a la realeza. No es que tuviesen una vida llena de lujos, pero tampoco la pasaban mal ya que todos los méritos de sus progenitores lograron a través de esfuerzo, dedicación y lealtad.
Todo iba sobre ruedas como se suele decir. Para allá de la educación corriente que Mia obtenía a la medida que crecía, su progenitora también la adiestraba en su oficio para un día poder tener el mismo oficio. La niña no rechazó las enseñanzas, las tomaba con gusto, la curiosidad nunca pecó por su ausencia en aquella muchacha, pero no tenía los mismos deseos que su madre a pesar que tenía talento innato para forjar armas. Su padre solía decir que “de tal palo, tal astilla”. Aunque ni siempre fue así, ni siempre discordó de los planes familiares para ella, pero hubo un cambio a sus trece años. Más bien, conoció alguien a esa edad y de su misma edad. No, no hubo una salvación de la muerte ni nada por el estilo. Nunca estuvo en peligro. Siempre vivió en un entorno estable y seguro. Asimismo, ese encuentro fue lo que marcó el comienzo del cambio. No era todos los días que alguien de su edad, entre otras edades, hacían de su presencia algo relevante. Debido a su personalidad, los rumores sobre su falta de cordura o que era boba del todo siempre circulaban como sangre por las venas. No obstante, ese niño no le hizo el vacío y no es que no supiera quien era ella. O más bien, era consciente que ella era la “tonta” protagonista de los rumores, pero no le importó, jugó con esta y hasta pasó de los demás con quienes estaba jugando para jugar con Mia. A saber porqué. Mia nunca le preguntó el motivo, tampoco es que mostrara que podría percatarse de aquello. O sea, el cambio, la cercanía entre ambos que con el tiempo se hizo estrecha al punto de confiarse uno en el otro de ojos vendados, es una cosa, pero que Mia lo asimile o lo pueda expresar es otra cosa. Y con todo lo ocurrido así fue como decidió dedicarse a la cocina para poder deleitar a su único amigo con todo lo que pudiera disfrutar. Al chico adoraba comer como si tuviera un estómago sin fondo.
A sus progenitores no le hicieron gracia dicho cambio, pero tampoco es que la pudiesen obligar a volver al camino establecido con anterioridad para la joven. Así que no les quedó remedio aceptarlo ya que conocían lo suficiente a su retoño para saber que era perseverante cuando quería algo. Mia empezó como aprendiz en las cocinas del palacio. Esto ocurrió a sus 16 años y pasito a pasito, escalón a escalón fue subiendo escaños aprendiendo de todos los cocineros que eran empleados en aquellas cocinas. Unos de forma permanentes otros de paso, pero tan mixta fue su aprendizaje, que aún persistía hoy en día ya que considera que uno siempre está en constante aprendizaje, que su conocimiento y habilidad son inmensos para una amplia gama de platos de varios rincones del mundo. Y con su dedicación, esfuerzo y determinación hoy en día alcanzó a ser una de las cocineras del palacio.

Mia Soraia:





“Me adoraban con fervor... ¡Cómo extraño sentir amor amor!’’

Nombre real del personaje: Todoroki Yachiyo.

Nombre del anime/manga/videojuego, etc: Working!!

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Re: Dulce Afilado /// Mia Soraia Cartwright ID ///

Mensaje por Lýkai el Vie Sep 02, 2016 5:00 pm

¡FICHA ACEPTADA!

¡Felicidades y bienvenida oficialmente a Partem Septem! Ve por ese amor, quien busca, encuentra~ ¡Puedes empezar a rolear!




My dear brother <3:

Love u too <3:

Ya saben, chicos(?):


¡Gracas, Calyare! ❤

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