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Ante todo no pierdas la esperanza [Priv. Ascensio Cavatis]

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Mensaje por Ekaterina Niurka Jue Sep 01, 2016 9:13 am

¿Qué hacía ella allí? Ese no era su hogar. ¿Era acaso Karr? Posiblemente no. Tal vez debería alegrarse, ¿no era eso lo que quería? Salir de allí. De Karr, de esa prisión que, en cierto modo, ella había creado. Pero, al irse, no se imaginaba eso. Acabar perdida en medio de unas áridas montañas rocosas. No era lo que esperaba, pero ni siquiera sabía si había salido de Karr... Terminó por deducir que se hallaba en una frontera, pero, ¿dónde exactamente?

Ella no era así, no. No vivía allí. Era de Karr. Del pueblo. Del Sector Rojo. Le gustase o no, seguía perteneciendo a ese lugar, y probablemente siempre fuera así. Pero nada le impedía intentar cambiarlo. Podía huir. Huir con una pequeña bolsa con unas pocas monedas como única compañía. ¿A quién se le ocurre? ¿Por qué tenía siempre que ser tan imprudente? Pero ya no había vuelta atrás, no. Estaba sola, y eso que siempre había querido estarlo. En las montañas reinaba el silencio, pese a oírse el ulular del viento, el rodar de las piedras a cada uno de sus pasos... era un silencio ausente, que se sentía. Un silencio que parecía helarle los miembros.

No quería seguir andando, quería saber dónde estaba y a dónde debía ir. Tal vez por eso no le gustar su vida. No tenía un objetivo... salvo sobrevivir, claro está. Pero todos deseaban eso. O más. Los ambiciosos soñaban con la buena vida, a sabiendas de que era un objetivo imposible. Con el tiempo se aprendía, sí. A algunos les hacía falta más. Ella lo había aprendido pronto. Solo hay una forma de aprenderlo y es asumirlo. Algunos quieren, otros no. Algunos prefieren morir, y, normalmente, lo hacían. Es lo que ocurre con los ambiciosos que sueñan con comer bien, tener una casa y vivir como la Reina. ¡Ingenuos! La gente los desprecia o los admira. Obviamente era más sensato despreciarlos. Si no quieres morir.

Llegó al borde de un acantilado y permaneció allí, indecisa. Su vida no le había enseñado a afrontar ese tipo de situaciones, le había enseñada a no mirar atrás. Comenzó a temblar. Hacía frío y tenía miedo. ¿No era lógico tener miedo? No. Debía actuar. Lo más sensato era volver atrás, pero no se consideraba sensata y alababa su propia imprudencia. Por lo tanto se agachó, se agarró a una piedra y puso un pie sobre una roca unos centímetros más abajo. La roca se desprendió y ella soltó un grito ahogado.

Quedó colgada de la roca y, utilizando la fuerza que le quedaba, consiguió subir arriba. El corazón le latía desbocado y se sentía mareada. Sudaba. Estaba sucia, pero eso ya le era normal. Permaneció allí, en silencio, agazapada contra el suelo como un animal asustado.
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Mensaje por Ascensio Cavatis Sáb Sep 03, 2016 4:16 pm

Ese era un día como cualquier otro para un explorador como lo era Ascensio, el hombre se había levantado temprano esa mañana para buscar algo de información importante sobre la maldición que azotaba a su hermano. Lo curioso es que de algún modo o de otro, terminó haciendo una exploración a las cuevas que pertenecían a las montañas del oeste, esas que eran conocidas entre los artae por formar parte de la frontera que tenían con los karr y las nurén. Estas montañas eran las más cálidas de entre todas, y es que no por nada el clan maldito pasaba los inviernos en esta zona que era tan cálida. Al peliazul particularmente no le gustaba visitar esa zona a menos que fuera invierno, y es que, al estar tan cerca de zonas tan calientes, sus caminatas se hacían extremadamente extensas y pesadas. Además de lo anterior dicho, se tiene que tener en cuenta que para ese momento el verano estaba reinando en todos lados, cosa que para Ascensio no era algo particularmente gracioso pues sus vestimentas le daban bastante calro, y a él no el gustaba estar en temperaturas tan altas.

Estuvo caminando por un buen rato sin encontrar nada en especial, sabía que en esas cuevas no encontraría nada que anteriores exploradores no hayan fichado ya. Sus pasos eran cada vez más lentos y hasta pesados, no le gustaba el tener que estar entre ese calor tan infernal, pero a él lo movía más la curiosidad o mejor dicho, la esperanza de que encontraría algo más en su búsqueda. Sus ojos diviaron a lo lejos una salida, esta se resaltaba con la luz del insesante sol que parecía más un castigador que hacedor de vida, la vista del mago se iluminó en un modo que él sólo podría entender. Ya iba a salir de esas cuevas, mas eso significaría el estar en un sitio donde las temperaturas eran seguramente más altas. Se acercó con tranquilidad hasta que su vista se quedará deslumbrada por unos minutos, no pudo ver nada, pero el sentir el calor tan abrumador que había era suficiente como para hacer que este se separara un poco la ropa que cubría su cuello - Todavía no entiendo cómo es que estoy acá - fue lo único que alcnazó a decir antes de que sus ojos se adaptaron al panorama que tenía en frente.

El mago explorador pudo ver segundos después como las montañas se abrían paso ante él, el sitio en cuestión no era demasiado bonito ni atractivo, pero si que era bastante rústico al menos desde su punto de vista - ¿Pero qué es eso? - alguien estaba allí, frente al borde un acantilado, tal vez había llegado por alguna de las distintas cuevas que llegaban a ese punto o simplemente por un fuente externa. Fuese como fuese, lo importante es que Ascensio pudo divisar que se trataba de una niña cuando se acercó un poco más en esa zona extensa, esta se encontraba sumamente cansada, sucia y hasta algo golpeada - ¡Hey! ¿Te encuentras bien? - cuestionó el peliazul pues no era normal encontrar a alguien en esas condiciones por allí - Seguramente se perdió - se dijo a si mismo el mago mientras se acercaba ala jovencita. Esta era rubia y muy linda, pero era precisamente esto lo que la delataba como una fémina que no superaba los 20 años de edad - ¿Quieres agua? - preguntó el artae al tiempo que sacaba una cantimplora que tenía llena de agua y se la ofrecía. El ambiente era tan caluroso y desesperante que cualquiera podía pensar que aquella niña había llegado allí para poder morir o algo parecido, los rodeaba una zona más o menos grande que tenía muchas entradas que pertenecían a distintas cuevas, y que además contaba con su propio acantilado personal para poner la cereza sobre el pastel.

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Mensaje por Ekaterina Niurka Dom Sep 04, 2016 9:28 am

Aún respiraba con dificultad, y comenzaba a pensar que había quedado como una estúpida ante... ¿ante quién? Estaba sola o eso creía. Sacudió la cabeza, avergonzada, aunque hacía tiempo que no sentía la vergüenza. Pensaba que dejar e avergonzarse era cuestión de práctica, y sin duda ella era la prueba. Pero igualmente no pude evitar sentirse incómoda en esa situación ridícula, sola. No creía necesitar ayuda, pero en ese momento se dio cuenta de lo sola que estaba y echó de menos cualquier tipo de compañía, por desagradable que fuera.

Por suerte o por desgracia, hay deseos que se cumplen. Y, aunque bajo el azote del viento y el rumor del agua del riachuelo que transcurría al fondo del acantilado se sintiera más sola que nunca, había alguien más que rondaba por allí. Tal vez si lo supiera hubiera huido o tal vez hubiera permanecido allí, ¿quién sabe? No quería que le ayudaran, no necesitaba ayuda, pero estaba sucia y tenía hambre y sed. No tenía nada de comer ya que había planeado comprar algo a algún comerciante, pero no había ninguno en esas áridas y calurosas montañas cubiertas de polvo.

No pudo más que soltar un gruñido e incorporarse. Recogió su zurrón del suelo y miró a su alrededor, decidiendo qué debía hacer y hacia dónde debía caminar. Descartando el camino de vuelta a Karr, miró en otras direcciones. Era una elección importante en un mal momento, ya que no quería hacer nada, prefería permanecer allí a la espera de algo, fuera lo que fuera.

De repente oyó una voz y se dio la vuelta. Un hombre alto, de pelo azul oscuro, la observaba con atención, como si determinara cuánta ayuda necesitaba. "Nada" quería decir ella, pero se contuvo. En el fondo agradecería cualquier ayuda, aunque no lo demostrara. Le tendió una cantimplora de agua y ella soltó un gruñido receloso, pero se la arrancó de las manos y bebió con avidez. "Gracias" pensó, pero lo único que hizo fue soltar otro prolongado gruñido.

- ¿Qué quieres de mí?- preguntó, desconfiada. Con el tiempo había aprendido que nadie hace nada si no es por conseguir una recompensa, y eso hacía que siempre se mostrara recelosa ante cualquier muestra de ayuda, ya fuera pequeña o grande, temiendo lo que ello conllevaba. Solía preguntar antes de aceptar el favor, pero esa vez ni siquiera se paró a pensarlo. Tenía cosas más importantes que atender.
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Mensaje por Ascensio Cavatis Dom Sep 11, 2016 8:23 am

Aquella fémina era sin lugar a dudas una chica pequeña, o al menos esa la impresión que tuvo el mago al verla la primera vez. No parecía ser un mujer de gran experiencia en la vida, pero como cualquier cosa, también era notable pensar que esa apariencia suya no fuera más que una mentira bien programada. Esto último no era ilógico de pensar, comenzando por el hecho de que él mismo era un mago y sabía las cosas de las que era capaz, además de que en muchos lugares de Exié habían criaturas que eran conocidas por tener más edad de la que aparentan. No obstante, las emociones mostradas por el peliazul iban más allá de una mera sorpresa, y es que verdaderamente le preocupaba la situación en la aquella chiquilla estaba, no era normal que estuviera por allí sola, pero era bien sabido por todos que muchas veces los niños podían resultar ser muy tercos - Debe tener mucho tiempo aquí - pensó el mago de los artae mientras veía a la chica bebiendo del agua de una forma algo desesperada, era notable que había pasado un buen tiempo caminando sin rumbo alguno a través de esas laberínticas montañas. - La verdad es que nada - respondió con seriedad al tiempo que seguía examinando a la mujer que estaba frente a él - Aunque debo decir que alguien acá necesita ayuda - sus palabras evidentemente se referían a la perdida, y es que por lo mostrado, ella era la que necesitaba de una buena mano para salir de allí o siquiera sobrevivir.

En la mente del hombre todavía estaban muchos pensamientos ¿Cómo era posible que alguien dejara a una niña tirada por allí? era obvio que estaba perdida, o al menos así lo pensaba el explorador. Lo más curioso de todo era que Ascensio no la recordaba, su cara no le sonaba de haberla visto por algún lado en los territorios del clan - Aunque a decir verdad, últimamente me he encontrado a personas más raras - se respondió a si mismo con la rapidez con la que un bebé persigue un pelota. Si la hubiera visto con anterioridad la recordaría, estaba seguro de su buena memoria además de que, si ella formara del clan de los malditos no andaría por allí sola y precisamente en esas montañas que eran las más calurosas durante el verano. En la cabeza del mago habían muchas especulaciones y conclusiones que no se resolverían de otro modo que no fuera preguntándole directamente a la involucrada. Sin embargo, un factor externo se interpuso entre Ascensio y sus dudas; el calor ya estaba empezando a afectarle a pesar de que llevaba un mínimo tiempo allí afuera - Que calor - su frente estaba ya sudando con lentitud, sus vestimentas habituales no le ayudaban en lo absoluto puesto que estas se caracterizaban por ser siempre muy cerradas. No quería permanecer por más tiempo allí afuera, y a su acompañante tampoco es que le agradara mucho la idea de ser víctima del insesante calor, o al menos esa impresión daba - Debemos ir hacia las cuevas - soltó con unas palabras que sonaban bastante autoritarias, era obvio que debía tomar el mando en esa situación por lo que después de decir esa frase se volteó y comenzó a caminar para dirigirse a la cueva por donde había llegado.

Él mismo no sabía si la niña le haría caso o no, los infantes podían resultar tan impredecibles e irritantes como ellos mismos. El problema radicaba en que ella no parecía una niña normal, su actitud a la defensiva se lo demostró, por lo que no era seguro que esta le siguiera. Cavatis se detuvo por unos momentos para voltear su rostro y ver si ella le había obedecido o no, no sabía que es lo que haría, pero de cualquier forma lo más recomendable era hacerle caso a él si no quería terminar muerta por insolación o cualquier otra cosa.
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Mensaje por Ekaterina Niurka Dom Sep 11, 2016 12:13 pm

Era... grande. O más bien lo parecía, ya que en esos momentos la Karr se sentía bastante pequeña y torpe, como si de una niña pequeña se tratara. No es que el rostro del hombre reflejara hostilidad. De hecho, más bien parecía reflejar experiencia. Sin embargo, muy a su pesar, Ekaterina estaba asustada. Asustada por ese imponente desconocido posiblemente de otro Clan - al fin y al cabo, estaba en una frontera.

El aspecto del hombre era, como poco, curioso. Tenía una maraña de pelo azulado y una curiosa marca en la cara. Quería preguntar su origen pero se contuvo, juzgándolo como algo imprudente y demasiado atrevido. Al haber terminado de beber le tendió la cantimplora y pudo observarlo con detenimiento. No es que no supiera si confiar en el, es que estaba segura de que no era conveniente. Pero no estaba en condiciones de rechazar ningún tipo de ayuda, sobre todo teniendo en cuenta que se hallaba totalmente perdida.

Bueno, realmente, no se encontraba perdida del todo. Sabía, en parte por la temperatura y en parte por la dirección que había tomado, que se hallaba en las Montañas del Oeste. Sin embargo, ignoraba con qué Clan hacían frontera. Se arrepentía seriamente de no haber conseguido un mapa, fuera como fuera, aunque tuviera que robarlo - método que, debido a que era arriesgado, rara vez utilizaba. Ahora estaba a merced de un forastero desconocido o bien simplemente a merced de su propio sentido de la orientación, que, pese a no ser malo, le fallaba en esos momentos.

Sentía curiosidad por su nuevo conocido, pese a intentar ignorarla. No quería parecer indiscreta, por lo que permaneció silenciosa durante un tiempo, sin saber precisamente qué contestar y ofendida por el tono autoritario del hombre. Frunció el ceño... ¿Las cuevas? ¿Qué cuevas? Como guiada por un presentimiento, asintió con aire ausente. Ya le daba lo mismo adónde se la llevara, ya que era consciente de que si permanecía mucho tiempo allí terminaría por caer al suelo y no poderse levantar. Como todo era mejor que esa opción comenzó a seguirle, hasta que reunió el valor suficiente como para formular una pregunta.

- Y... ¿quién eres? - intentó utilizar un tono desinteresado, dejando claro que no es que necesitara esa información, sino que se trataba de simple curiosidad, fuera o no verdad. Y, como en un sueño, siguió caminando, con borrosa la mirada y, sin duda, borrosas las ideas.
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Mensaje por Ascensio Cavatis Vie Sep 23, 2016 9:20 am

La pequeña chica no tuvo otra opción que seguirlo el paso a Ascensio, era notable pensar que mientras más estuviese allí, más calamidades iba a pasar por culpa de su ignorancia con respecto a esas tierras. En los pensamientos del pali azul había un pequeño debate ¿Qué hacía ella allí? esa pregunta era súper importante pues su curiosidad necesitaba ser saciada, además, también era obvio el preguntarse si aquella aparente adolescente era muy valiente o muy tonta, es decir, nadie se embarcaría en un viaje así sin saber absolutamente nada. Sin embargo, no hay que malinterpretar los pensamientos del joven explorador, él no la iba a juzgar o nada parecido, y es que realmente no sabía las razones por las cuales esa chiquilla estaba ahí. Esta última decidió seguirle, tal vez por sus razones aunque a decir verdad, no tenía ningún otro remedio sino quería terminar allí muerta o desolada.

Los pasos del magos fueron cortos pero rápidos, quería salir del rango de potencia del sol, no le gustaba el calor, por lo que para él la mejor alternativa era trasladarse a través de las cuevas. Cuando por fin pudo entrar no hizo otra cosa más ubicar un espacio y sentarse en una roca, la mejor manera de saber las cosas era preguntándolas o al menos, hacer el intento. No sabía de dónde venía ella ni nada por el estilo, mas la sorpresa que se llevó fue que la fémina le cayó a preguntas en primer lugar - ¿Yo? - cuesionó el artae un tanto sorprendido pues no se esperaba eso, él era que casualmente hacía las preguntas, o al menos así era últimamente. - Yo me llamo Ascensio Cavatis - su respuesta se fue por la línea tangente, no era seguro, al menos para él como miembro del clan maldito andar diciendo su procedencia a cualquiera que pasara por allí. Habían ciertos clanes que eran enemigos o que de alguna u otra manera poseían rencores encontrados, esto era bastante contraproducente para Cavatis que, sin mucho que agregar, no era muy bueno en el combate - ¿Y tú? - contratacó el hombre, aunque por su curioa mente no pasó otra cosa que una respuesta parecida, eso teniendo en cuenta la poca interacción que había tenido con la chica - No eres de por acá ¿cierto? - esto era algo sorpresivo, y es que según su respuesta todo se aclararía un poco, sabría si ella un miembro de su clan o no. Él tenía buena memoria, pero muchas veces por su cargo en el clan, el conocer a todos los miembros de los nómadas era una tarea complicada.

Según lo anterior dicho, se tiene que el mago explorador ya había sacado sus propias conjeturas, y es que según estas ella no pertenecía al grupo maldito. Sin embargo, esto no eran más que conjeturas que él esperaba resolver con su propia pregunta. Lo mejor de todo era que ella no parecía ser una niñita fastidiosa, de esos que empiezan a agotarle la paciencia a cualquiera en un segundo, o mejor dicho, a él que no se caracterizaba por ser muy paciente con estos. - Deberías tener más cuidado - la mirada dle hombre se dirigió al estado físico de ella, este no era muy favorecedor o enriquecedor.

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Mensaje por Ekaterina Niurka Sáb Sep 24, 2016 4:05 am

Ella intentaba seguirle el paso, pero le costaba. Daba zancadas grandes, y, sin embargo, estaba segura de que iba a caerse de un momento a otro y que, en ese momento, ya no sería capaz de volverse a levantar. "Estúpida." se repetía una y otra vez. ¿Cómo había podido aceptar la ayuda de un desconocido perteneciente sin duda a otro Clan? Eran enemigos. Enemigos. No podía andar hablando con sus enemigos, y bien sabido era que Karr no contaba con muchas simpatías.

Desde el primer momento había sabido que el tal Ascensio no pertenecía a su Clan. Y no solo por saber que se encontraban en una frontera. Tal vez fuera con su comportamiento, sin duda impropio de un Karr. Aunque al parecer las personas cambiaban... y muy bruscamente, ya que, de lo contrario, ella estaría en ese momento resollando al borde del acantilado y  reprendiéndose por no haber aceptado la ayuda... o bien ya de vuelta en Karr, alegrándose de haber continuado en soledad.

El polvo y la tierra se arremolinaban alrededor de sus pies, llenándole los zapatos que rara vez llevaba pero que había cogido tan solo por este viaje. Tuvo la tentación de pararse y quitárselos, pero luego comprendió que eso le haría quedar muy mal y, pese a todo, aún quería conservar lo que le quedaba de dignidad, si es que le quedaba algo. Esbozó una sonrisa forzada al oírle pronunciar su nombre, y luego comprendió que era normal que se limitara a decir eso, y nada más sobre él.

- Sé que no me lo estás diciendo todo. - dijo, tras un largo rato de silencio. Luego levantó la mirada y se dispuso a presentarse.- Niurka.- dijo su segundo nombre. Nadie la conocía por ese nombre. Nadie. Aunque, al fin y al cabo, poca gente conocía su nombre. Pero de repente cambió de idea. Si mentía, no le ayudarían. Posiblemente le matarían. Conocía a la gente. Comenzó a hablar.- Quiero decir, Ekaterina, Ekaterina Niurka. Karr. Meretriz, sí, y no me avergüenzo de ello.- Había planeado esconderlo, pero hubiera sido inútil, ya que acabarían deduciéndolo. Rió al oír las palabras de Ascensio, pero era una risa metálica.

- Soy joven, no estúpida. ¿Cuidado? Hace tiempo que esa palabra está perdida... La gente no tiene "cuidado". La gente es imprudente. Sí, imprudente, pero no estúpida.- comenzó a caminar de nuevo, sintiéndose, por alguna razón, ofendida. Esperaba que el desconocido la siguiera, pero, si no lo hacía, no le importaba. No en ese momento. Estaba acostumbrada a que le menospreciaran. Y no, no le gustaba.

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Mensaje por Ascensio Cavatis Sáb Sep 24, 2016 9:24 pm

Aquella adolescente tenía los ovarios bien puestos, o al menos eso dio a pensar después de dar una respuesta al peliazul que, sin mucho más reaccionó como el sólo lo haría - Niurka - un nombre un tanto curioso, al menos para Ascensio, aunque esto realmente se daba porque nunca lo había escuchado en ninguna parte. Él no era del tipo de persona que criticaba a los demás por sus nombres ni nada por el estilo, comenzando por el hecho de que su propio nombre era un tanto especial de entre sus conocidos, era sabido por algunos que podía ser alguien muy abierto a distintas cosas, por no decir que es muy político a la hora de decir las cosas. Esa muchachita no parecía nada sumisa ante los ojos y la evidente adultéz del hombre - Ekaterin... Espera - no pudo reaccionar al tiempo estimado, ¿realmente había escuchado eso?. Las palabras de Niurka fueron o mejor dicho, fundieron como una bala de disparada hacia los pensamientos del explorador, ella era parte del clan Karr o por lo menos eso decía ella. - ¿Eres de clan Karr? - la cara de sorpresa que tenía Ascensio era de película, para él todo era tan enredado que no podía ni creerlo.

Los pestañeos de Cavatis demostraban su evidente estado, no lo podía creer al menos hasta ese instante, y es que ella no parecía ser una miembro de aquél clan de gente despreciable. Estos eran odiados por gran parte de Exié por ser simplemente como eran, sus métodos de ... nada, sus acciones estaban llenas de guerra y desolación. A la vista del explorador no cabia en muchos aspectos que Niurka formara parte de ese grupo de saboteadores, aunque debía admitir que en muchas ocasiones las apariencias engañaban hasta el hombre más sabio y viejo, una buena portada podía hacer muchos cambios y él como mago lo sabía. Sus pensamientos iban y venían, debía estar en claridad con respecto al tema pues de ser cierto, un pequeño gramo de deconfianza nacería en el corazón del hombre. Además de todo, ella era meretriz; una mujer si es que se le puede llamar así, que vendía su cuerpo a cambio de dinero. Había escuchado del temrino antes, en los libros o en los mismos cuentos dichos por la gente de su clan, dicha afirmación no hizo otra cosa más que hacer que la expresión facial del peliazul se tornara mucho menos seria.

Las palabras que dio casi al final de su intervención, no hicieron más que convencer al hombre de que ella no era una jovencita normal. Al menos desde el ámbito emocional, no era normal, según su criterio que una adolescente dijera tales cosas. Tal vez habría sufrido mucho en su infancia o algo por el estilo, o simplemente es dueña de una personalidad un tanto especial y resaltante del resto, fuese como fuese, él debía preguntar para al menos saber algo más sobre la chica que hasta hace unos momentos estaba casi muerta. - Pues para no ser estúpida, estabas casi muerta - ya habían pasado unos cuantos segundos provocando que el tipo se calmara - Vas a perderte de nuevo si sigues así - afirmó con algo de autoridad y con toda la razón, si ella tan terca como para repetir su situación anterior, era ciertamente estúpida. Ascensio se levantó para ponerse como guía, delante de ella para que no ocurriera nada pesado - Y... ¿Cómo terminaste siendo meretriz? - se atrevió a preguntar teniendo en cuenta que en su personalidad existía la palabra prudencia escrita en grande, pero en muchas ocasiones su propia curiosidad era más monumental y fuerte que él. Sus oídos esperaban respuesta, mientras que sus ojos servían como guía mínima al menos durante esa cueva cercana a la luz - ¿Realmente eres de Karr? - no pudo aguantarlo más, para él la duda estaba inmersa de manera profunda como un cuchillo que ha sido usado por un asesino en serie.

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Mensaje por Ekaterina Niurka Dom Sep 25, 2016 6:38 am

Ekaterina soltó una carcajada al ver la expresión sorprendida de Ascensio, pero su voz sonó metálica. Ya estaba acostumbrada a ese tipo de reacciones, y no le afectaba. No parecía provenir de Karr, al parecer, y estaba orgullosa de ello. No era... cruel, ¿no? Es decir, a menudo le deseaba el mal a otra persona, pero no sería capaz de hacer nada, o al menos eso creía. Era una cobarde, y estaba orgullosa de ello.

Se detuvo en seco, pero no se dio la vuelta. Aún tenía que estar segura de querer quedarse, y sin duda el tono amigable y a la vez sorprendido de Ascensio no le motivaba demasiado. Pero tenía razón. Se volvería a perder, se moriría, y moriría empeñada en que valía más de lo que valía en realidad. ¿Desde cuándo pensaba así? Normalmente se limitaba a ofenderse e irse cuando la menospreciaran, y luego a sentir remordimientos por ese carácter infantil. Pero esta vez se había visto obligada a quedarse, y, por tanto, a enfadarse, ya que a base de pensar en ello comenzó a sentir que le hervía la sangre.

De repente comenzó a mirar a su alrededor y comprendió aún más su situación, si cabe. Estaba sola con un desconocido al que debía agarrarse como a un clavo ardiendo si no quería seguir vagando por la zona hasta morir. Era un lugar árido, arenoso y terriblemente caluroso, y a demás estaban a punto de fallarle las piernas. Así que no tenía más salida que contestar a todas las preguntas y... por mucho que le doliera, pedir ayuda.

- Sí, sí, soy de Karr, ¡No es tan terrible! Al menos para ti... Mira, te voy a dar un consejo... No pongas nunca tus pies en esas tierras. - gruñó enfatizando el "nunca". Mejor prevenir que curar, no le agradaba, pero mejor era que no acabara hecho pedazos en un oscuro callejón de Karr, cosa que a ella había estado cerca de ocurrirle varias veces. Luego sonrió, aunque parecía más un rictus siniestro.- Y te voy a dar otro consejo... no insultes nunca a un Karr. No suelen ser lo que parecen..

No iba en serio. Era tan solo una broma. Una broma de mal gusto, pero una broma. Aunque tenía parte de verdad, ya que al fin y al cabo, mejor era no meterse con un Karr... aunque ella se consideraba más bien una excepción a la regla, ya que, muy a su pesar, solo era capaz de atacar con palabras. Mejor que la creyeran peligrosa que que la creyeran estúpida, lo fuera o no en realidad.

- ¿Te atreves a preguntar, habiendo tú dicho solo un nombre que ni siquiera sé si es verdadero? Ingenuo... Sin embargo, ya sea por pena o por obligación, te concederé la respuesta... no lo sé. No sé qué me llevó aquí. Solo sé que he tenido ganas de acabar con mucha gente. Con demasiada gente. Supongo que la gente así ha de terminar como yo. - lo dijo con indiferencia, como si solo se tratara de un tema trivial y sin imporancia.- Y sí, soy de Karr.
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Mensaje por Ascensio Cavatis Dom Sep 25, 2016 12:24 pm

Esa pequeña rubia estaba a la defensiva, Ascensio no sabía por lo que ella había pasado para que estuviera así, pero lo curioso era que él pensaba que tuvo que pasar por muchas cosas para tratar de explicar sus palabras. Estas últimas eran apuñalantes, muy secas y hasta tajantes para con él; no le importaba demasiado por el simple hecho de que no la conocía, pero la verdad de todo era que la impresión que tuvo por saber que ella era un miembro de los karr era mucho más grande. La mirada del mago explorador estaba inernet en el rostro de poca esperanza de Ekaterina, no lo había notado antes, pero al verla detenidamente se podía observar como su mirada estaba llena de dolor y sufrimiento, de nostalgia y desesperación; Cavatis realmente no sabía qué era lo que ella había pasado en la vida, pero sí que tenía bien en claro como para saber que eso no tuvo que ser nada bueno - La verdad es que tienes razón - debía aceptar que ese par de consejos dados por la muchachita eran bastante acertados y prudentes, él nunca había pisado el territorio de los karr, pero las cosas escuchadas acerca de ese clan eran suficientes como para que ni siquiera tuviera ánimo alguno de aceptarse. Ese era un grupo bélico, uno que sólo disfrutaba de ver la guerra, muerte y desolación del mundo en un abrir y cerrar de ojos, para el resto de los clanes pertenecientes era obvio el pensar que no debían acercarse a un karr, al menos desde el sentido consciente de la palabra.

Esa mujer pequeña era sin duda alguna un espectáculo, sus palabras resultaban ser bastante acertadas o demasiado imprudentes, Cavatis ya tenía su propia sed de conocimiento un poco más calmada, ella no parecía ser del tipo de persona que mentía por cosas tan simples. Sus palabras sonaban un tanto tontas a la manera de ver dle peli azul, tal vez la desesperación vivida con anterioridad le había afectado en demasía, pero eso las maneras que tenía esa rubia de sorprender al explorador - Como tú digas - se limitó a contestar ante la última frase lanzada, no tenía porque decirle nada más y si quería saberlo sólo necesitaba preguntar más al detalle, mas según los propios pensamientos de Cavatis ella no iba a preguntar más. Debía sacarla de allí si esa era su intención, era lo menos que podía hacer, aunque las cosas habían cambiado por el simple hecho de que ella formaba parte de un clan tan problemático como lo era Karr. Trataría de vigilarla de manera disimulada, nunca se sabía qué podía salir de allí, además de que la ayudaría a ir a otro sitio menos hostil, lejos de la actual localización de su clan claro estaba. Este se dispuso a continuar con el camino a través de las cuevas para poder así ayudar a la chica gritona, debía pensar en algún sitio donde pudiera llevarla y que no comprometiera la localización de sus hermanos malditos, era demasiado peligroso que ella se enterara de algo, aun si fuera una niña que por lo visto sólo quería escapar de toda la desolación.

- ¿Hay algún lugar a donde quieras ir? - se atrevió a preguntar el hombre aun sabiendo que seguramente se llevaría una respuesta negativa por parte de Niurka, esa chica parecía no hacer nada más que responder de mala manera a todo lo que el mago explorador le decía, no había hecho nada "amable" dentro de lo poco que había escuchado salir de su boca - Seguramente nos tardaremos algunos meses antes de poder llegar a un sitio seguro - comentó el joven ante lo que realmente era cierto, el viaje entre las montañas de los artae era ciertamente algo extenso si no se le ponía mucho cuidado o no se sabía el camino. Él como explorador encargado sabía de esto, pero aun así, para sus propias habilidades no estaba la posibilidad de hacer que el tiempo fuera más deprisa para así poder llegar a descansar a su tienda - Es notable que quieras irte de Karr - dijo el hombre haciendo su propio razonamiento sobre lo que había hecho la muchacha aun sin saber que es lo que quería realmente.
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Mensaje por Ekaterina Niurka Dom Oct 02, 2016 12:14 pm

Ekaterina Niurka soltó un gruñido poco propio de una adolescente de aspecto delicado como lo era ella. Aunque las cosas no suelen ser lo que parecen... Se apartó un sucio mechón de pelo rubio de la frente, sintiéndose de pronto mucho más cansada de lo que se había sentido en toda su vida. Probablemente fuera debido a que nunca había viajado, y no era una nueva experiencia muy beneficiosa a su parecer. No envidiaba a los Exploradores que había oído de las historias, aunque en Karr ni siquiera había.

Por un momento se planteó seguir sola, teniendo así por objetivo evitar preguntas incómodas. ¿Por qué tenía ella que contestar siempre mientras Ascensio permanecía en silencio? ¿Por qué se sentía tan estúpidamente presionada? Comenzó a pensar en si no sería mejor correr, en si no aguantaría hasta llegar de vuelta a Karr, a ese callejón oscuro del Sector Rojo. Al fin y al cabo todo había sido una idea, una ingenua fantasía fruto de su volátil imaginación, aunque siempre se había referido a sí misma como alguien realista.

Ya no sabía qué decir. Habían conseguido dejarle sin palabras, cosa que no solía suceder, ya que era más habladora de lo que parecía y siempre tenía una respuesta para todo. Pero no podía admitir haber sido derrotada, no. No se daría por vencida, no se dejaría conducir a casa y no terminaría por dirijirle unas corteses palabras de agradecimiento. Ella no era así.


- No te voy a dar la satisfacción de dejarte elegir... A decir verdad, no sé a dónde podría ir en estas condiciones. ¿No conoces ningún lugar donde pueda bañarme... a ser posible lejos de ojos indiscretos? - No le gustaría sentirse de vuelta en Karr, por lo que algo de soledad y discrección no le vendría precisamente mal. Aunque en esos momentos no le haría ascos ni siquiera a una laguna en medio de la ciudad. Al fin y al cabo estaba acostumbrada, y ya casi le daba igual ser observada.

Ya no sabía qué decir. No sabía que pretendía que contestase, ya que ni siquiera sabía si el nuevo conocido se hallaba tan perdido como ella, aunque no lo pareciera. Como ya he dicho antes, las cosas no suelen ser lo que parecen... Pero decidió contestar a la pregunta buscando sobre todo desconcertar e incomodar a Ascensio, como le gustaba hacer con cualquiera a quien conociera. Era como una especie de prueba... No pudo reprimir una sonrisa al formular la respuesta.

- ¿Quién te ha dicho que quiera irme de Karr?

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