Night Lights [Priv. Eiri]

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Night Lights [Priv. Eiri]

Mensaje por Ekaterina Niurka el Dom Feb 26, 2017 8:01 am

Aún era de día, no había trabajo y Ekaterina se hubiera aburrido de haber tenido tiempo de aburrirse. No era el caso. En Karr el tiempo era preciado porque podía acabarse en cualquier momento. No era difícil ser feliz y al poco tiempo verse privado de segundos. He ahí la verdadera vida difícil. Había gente infeliz aunque con mucho tiempo, y la meretriz era una de esas personas que viven asustadas pese a no tener qué temer. Era joven, una niña en realidad, y pese a ser débil era muy cautelosa. No puedes fiarte de nadie si estás en Karr, y, pese a su poca experiencia, no había tardado en darse cuenta.

Como siempre, estaba sola. Le desagradaba la compañía, y solo estaba acompañada por las noches puesto que su bolsa vacía le obligaba. Dependía completamente de ese saco de cuero que le colgaba, ligero, de la fina cintura. De vez en cuando detenía su caminata y levantaba polvo con el pie desnudo. Hacía tiempo que había perdido una bota y se preguntaba cómo había podido ocurrir. Siempre tenía cuidado y, después de desvestirse, dejaba la ropa detrás de su espalda. De esa manera impedía que se la quitaran pues, pese a que todos eran más fuertes que ella, sabían que si gritaba estaban acabados.

No todos los hombres eran así, pero sí todos los que Niurka frecuentaba. Eso hacía que tuviera múltiples prejuicios y se mostrara recelosa de la sociedad. No tenia amigos, al menos no buenos amigos. Tenía gente con quienes podía conversar, pero no tenía a nadie en quien confiar. Era una vida solitaria, llena de momentos lentos y rápidos, todos malos a los ojos de la adolescente.

Hacía frío y Ekaterina lo sabía, pues había cortado su vestido tiempo atrás para combatir el calor de Karr y se arrepentía amargamente. Al menos atraía a los clientes, pero tenía las piernas congeladas y las pestañas llenas de escarcha. Maldijo el tiempo cambiante y cerró los ojos. Al respirar, nubes de vaho se formaban en el aire. Era un clima seco aunque frío, un frío cortante que te fisuraba las muñecas. Era un frío que no tenía piedad alguna.

La meretriz quería encontrar un lugar, un refugio, pero no se lo podía permitir. No antes de esa noche, cuando tuviera la bolsa un poco más llena y pudiera pagarse una fogata. Generalmente dormía de día, pero no estaba cansada y últimamente sufría un fuerte insomnio. Había oído hablar de gente desesperaba que pedía dinero a sus familias, pero tampoco era capaz de eso. No conocía a su familia y ni siquiera sabía dónde estaban. Todos sus parientes cercanos habían muerto, y estaban mejor así. Y no tenía amigos a quienes pedir... de todas maneras no pensaba perder el orgullo de esa manera.

Distinguió una figura a lo lejos, alguien que seguramente tampoco hubiera podido encontrar refugio. O tal vez le ofreciera comida. O tal vez pudiera alargar su jornada de trabajo. Contra su voluntad, gritó:
- ¡Eh!

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Re: Night Lights [Priv. Eiri]

Mensaje por Invitado el Dom Feb 26, 2017 1:27 pm

El día pintaba realmente negro... Sobre todo porque nada más llegar a Karr tuve unos pocos problemas que me tocó solucionar a base de fuerza. Para mi gracia aquellos hombres eran enclenques, y gracias a mi destreza con las artes marciales no duraron en retirarse, ya que ni con sus armas pudieron llegar a rozarme demasiado.
Con un par de rasguños, me mordí el labio inferior... Era realmente molesto que esas cosas te sucediesen cuando únicamente venías a por una mercancía que no había llegado a Euen. Este tipo de ordenanzas era algo que solía recaer en guerreros con otras cualidades, como el sigilo... Pero aquella vez me había tocado a mi, que aun no mostrando mi verdadera forma, me habían calado de los pies a la cabeza... Y para más tristeza, pensaron que sería débil.

Tras caminar un rato por el poblado de Karr, podía asegurar que el lugar era realmente odioso. Al menos me había preparado bien, y el frío no estaba calando en mi interior... La ropa que llevaba era bastante buena para ambientes algo helados. No podía dejar de mirar como había toda clase de mercaderes... Supongo que era lo normal allí, pero me había incluso parecido ver como vendían seres de diferentes razas. Aun así, no era lo más duro que había podido ver en Karr, ya que la gente se moría básicamente en las calles, tanto de hambre como de enfermedad... Claro qué, era lógico... Si no te molestabas en enterrar aquellos cadáveres, las enfermedades se hacían más fuertes y se multiplicaban.
No sé como fui a parar a una calle con luces cálidas... Sin embargo, el frío también maltrataba ese lugar... Muchas mujeres estaban gritando a diferentes hombres u mujeres que parecían tener dinero que gastar en todos los placeres que ellas pudiesen dar... Incluso, había visto como un hombre practicaba el coito en mitad de la calle a una de esas meretrices... Lejos de lo excitante, era repulsivo a más no poder. Por lo que finalmente, agaché la mirada al suelo mientras intentaba pasar desapercibida de allí y dirigirme cuanto antes a los carromatos encargados de llevar las mercancías.

Pero no podía irme de allí tan fácilmente... Una joven voz se coló en mis oídos, simplemente había soltado un ¡Eh!, pero no pude evitar mirar a los ojos de la muchacha. Su vestido estaba hecho trizas, aunque lucía muy deseable para cualquiera que pasase por allí... No pude evitar sentir lástima, cuando vi que uno de sus pies estaban descalzos... No debía pararme, ya que cuanto antes terminase, antes encontraría un hostal donde pasar la noche... Pero visto lo visto, no podía dejar a esa criatura allí.
Me acerqué a la muchacha y directamente, con mi típica brusquedad y sin rodeos pronuncié la pregunta con menos dignidad del planeta -¿Cuanto cobras?- en realidad me daba igual, porque mi estúpido plan era llevármela en volandas si hacía falta a un sitio cálido, donde comer y pasar al menos una noche. No quería acostarme con ella, ni quería nada de ella, de hecho, seguramente a partir de esa pregunta comenzase a ser como era siempre, una fría desconfiada.
Sin embargo, no obtuve una contestación a la pregunta, por lo que me molesté y comencé a arrepentirme de haber sentido algo tan bueno y armonioso. -No te me quedes mirando como si hubieses visto un maldito fantasma... No me interesa tu vida, ni la profundidad de tu vagina... Dime cuanto cobras- mi curiosa bondad a veces se escurría de mi interior, haciendo que mi frialdad volviese antes de lo esperado, y esta era una de esas veces -No tengo todo el día para estas tonterías... ¿No eres una puta, acaso?- fruncí el ceño aun esperando.

Ropajes y como se ve Eiri en Karr.:

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Re: Night Lights [Priv. Eiri]

Mensaje por Ekaterina Niurka el Lun Feb 27, 2017 12:55 pm

Me acerqué a la mujer, que era joven. Su rostro no era desagradable, pero se veía afeado por una expresión hostil. No parecía dispuesta a ofrecerme un hospicio, y de hecho seguramente no fuera de aquí. Estaba en el Pueblo, pero era la frontera con el Sector Rojo, por lo que no era ni agradable ni conveniente. Además, cualquier persona de Karr hubiera huido de allí en un día tan frío. Pero, al fin y al cabo, allíe staba yo y unos cuantos desesperados más. Era por la mañana, pero la capa de polvo era tan espesa que podría ser por la noche y nadie se hubiera dado cuenta. Prefería no mirar a los ojos de la extranjera, eso solía acarrearle problemas. A la gente no le gustaba sentirse desafiado y era mejor andarse con pies de plomo con los extranjeros. Sin embargo no tardé en fijarme en la agradable figura y en el hermoso rostro de esa mujer, bastante más alta y visiblemente mayor que yo. Lo suyo no era una agradable sonrisa sino una mueca de disgusto que yo voluntariamente le hubiera devuelto. No lo hice, no era tan ingenua. A veces está claro quién domina.

Me temblaban las piernas pero me esforcé por ocultarlo. No quería su piedad y no parecía dispuesta a mostrarla. Tanto mejor. Levanté algo de polvo con el pie desnudo y este me envolvió al instante, haciéndome toser ligeramente. Era un silencio incómodo. Y, de repente, una pregunta. "¿Cuánto cobras?" repetí las palabras en mi mente, confusa. ¿Acaso le importaba? ¿Acaso...? No sabía si sonreír interiormente, pues todo era extraño. Naturalmente eso solucionaba mis problemas de alojamiento y tampoco me suponía mucho problema, pero... era extraño y los rumores corrían rápido. ¿Merecía la pena? No estaba segura, aunque nunca estaba segura de nada. Cerré los ojos y pensé. Posiblemente se tratara de una prueba, de una broma. Esa joven no podía estar interesada. Y, sin embargo, no perdía nada por intentarlo. Volví a abrir los ojos, y entonces formuló la pregunta de nuevo. Esta vez fue más directa y eso no pudo más que molestarme y dejarme más confusa. Si no quería eso, ¿qué podía desear? Apreté los dientes y, por una vez en mi vida, me contuve y traté de mostrarme cortés.
- Cuanto quiera. No hay precio... siempre que sea algo. Alojamiento y comida también me sirven.- era una estupidez y era consciente de ello, pero ese tipo de clientela se muestra generosa siempre y cuando no les moleste. Los borrachos pagaban bien y tenía miedo de equivocarme con los números, que nunca se me habían dado bien.

Y entonces fue cuando lo dijo. Puta. No había palabra que me fuera más desagradable. Tal vez no fuera una forma limpia de vivir, pero... No. No tenía derecho. Por un momento lo olvidé todo y se me nubló la vista.
- Tal vez la puta seas tú.- gruñí, antes de escupir. Mi saliva fue a parar a su brillante bota. Y luego me di cuenta de todo. "¿Qué he hecho?" me pregunté. No me arrepentía, se lo merecía, no había duda posible. Pero no estaba en condiciones de hacer eso, no, bajo ningún concepto.  Y no llegaba a comprender de dónde me había salido el coraje. Tenía que ser en el peor momento. No era posible... Una palabra de esa joven y estaba muerta. En Karr los extranjeros son despreciados pero tienen poder. Y en esos barrios nunca podía saberse. Seguramente acabara el negocio y me muriera de hambre, si no cosas peores. Por suerte estábamos solas, aunque llegaban algunos sonidos sugerentes calle abajo.  Bajé aún más la mirada, mirándome los pies, con el rostro completamente rojo. Sin saber qué hacer me agaché, saqué un raído pañuelo y, sin decir palabra, me agaché y le limpié las botas. Volví a levantarme e hice una pequeña inclinación. Sabía que sus palabras eran verdad. Era Ekaterina Niurka, meretriz, puta. - Lo soy. ¿Qué desea?- murmuré. Me temblaba la voz... de miedo y de ira.

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Re: Night Lights [Priv. Eiri]

Mensaje por Invitado el Dom Mar 19, 2017 3:07 pm

No pude evitar carcajearme un poco al ver el temor en los ojos de la muchacha después de aquel arrebato de hostilidad. Era curioso, sentía su desamparada vida como si hubiese sido la mía hace años... Podía recordar la buena vida en Euen, y contrastarla con la de esta pobre muchacha... Al igual que podía hacer memoria cuando me independicé y algunos días lo pasaba realmente mal. Pero delante de mis ojos solo había una chica de rostro dulce, con los ojos sumidos en tristeza... Había tenido que sobrevivir, de eso no me cabía duda.
Me rasqué la mejilla en ese momento y acerqué mi mano a su mejilla, dándole una suave caricia y tomándole la temperatura. Estaba realmente fría... Bajé mi mano nuevamente, pensando en que seguramente aquello le hubiese incomodado, ya que a mi me incomodaba mostrar cierta debilidad, y en aquel simple acto, me pareció que simplemente me estaba excediendo de amable... ¿Pero acaso yo no era amable? Sí, si que lo era, en la capa interior de mi misma, había una pequeña Eiri, blandita, la cual no solía sacar a relucir.

Carraspee y la miré con cierta indiferencia, para menguar la muestra de "cariño". -Bien, vendrás conmigo por hoy... Necesito una acompañante... A la mañana siguiente, te pagaré... Una vez aceptes, si te quieres ir o intentas escapar de mi, te lo haré pagar... No me gusta perder mi tiempo, por lo que tómalo como un regalo, a pesar de que te este pagando y tú me estés dando un servicio ¿Entendido?- sacudí mi ropa, mirando la bota que había manchado con su saliva -Intenta no ensuciarme la ropa... Y...- señalé su piel descalzo -Obviamente, irás a mi espalda... Iremos a un hostal, hotel o posada... Te dejo la elección a ti misma, eso sí, que tenga una buena bañera... Ya que te vas a bañar conmigo-. La amenaza era una manera de asegurarme que no se marchase, y el ofrecimiento de tomar un baño juntas tenía como único objetivo el que limpiase su piel, dejase de estar tan fría.

Finalmente me di la vuelta y me agaché -¿Aceptas?- tome aquella postura para que se posase en mis espaldas y  comenzar la búsqueda, ida, hacía el sitio donde descansaríamos en la noche. En mi mente entraba primero comer, y poder localizar los cargamentos eclipsados... Seguramente, la llevaría conmigo a dar un paseo, y posteriormente intentaría comprarla un nuevo par de botas, un vestido... Luego pensaría en el orden de estas "tareas"... Aunque no sabía muy bien si tanta amabilidad con una prostituta se vería realmente compensado. ¿Por qué quería ser amable? Bueno, supongo que de vez en cuando venía bien... Aun así, seguramente me seguiría mostrando hostil y haría parecer que solo requiero de sus servicios, que en realidad no me daba ningún tipo de lástima...

Off:
Siento lo corto y la tardanza... Espero que en los próximos post me pueda extender.

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Re: Night Lights [Priv. Eiri]

Mensaje por Ekaterina Niurka el Lun Mar 20, 2017 1:28 pm

Alzó el brazo y me asusté. Fue un temor frío, como quien ya asume que le va a pasar algo malo. No me sorprendió, no me enfadó, sinceramente pensé que me lo merecía. Es lo que ocurre a los ingenuos que creen creerse con derechos básicos que no tienen. Eso hacía yo todo el tiempo y me hubiera venido bien que hubiera más gente como ella. Era una reacción lógica, hacía falta gente con carácter, no solo hombres que te atacan por detrás. Aun así hice un gesto reflejo de retroceso, pensando que me daba igual parecer débil. Aun así no pensaba suplicar. Todo eso pasó por mi mente en un instante de forma abrumadora. Entonces me rozó la mejilla y eso fue lo que más miedo me dio. No solo me rozó: fue una caricia, fuerte y llena de ternura. Al instante sentí los ojos húmedos. Pero no podía llorar allí, no después de tantos, años, no era el momento. Ese no era un gesto lujurioso... o en todo caso yo lo sentí más... real. Casi como si de verdad yo le importara algo. Me sentí algo protegida y por un momento lo olvidé todo. Apartó su cálida mano y todo se volvió real de nuevo a mi alrededor. Bajé la cabeza y traté de serenarme. Sin saber por qué asentí.

Acepté su oferta sin pensar. En general pedía el dinero primero, no era fácil ser confiado en Karr... pero esta vez era diferente. Me sentía engañada y no sabía realmente por qué. Como si todo fuera un montaje y nada fuera real a mi alrededor, como si de pronto fuera a levantarme de un largo y pesado sueño de esos que cuesta tanto diferenciar de la realidad, en los que solo una ligera bruma y un sentimiento de mareo te indican que estás soñando. Me obligué a pensar y volví en mí brusca y fríamente. Sus amenazas me hicieron estremecerme y terminé de darme cuenta de que solo había sido un sueño momentáneo. Seguía siendo la dura mujer de antes y yo seguía estando a su servicio en esta situación desesperada en que estaba. Poco antes había creído lo contrario y no había terminado especialmente bien. Ya no tenía ganas de llorar, volvía a apetecerme enfrentarme a ella y arañarle su hermoso rostro. Al fin y al cabo, ella no lo necesitaba para vivir.

Su referencia al incidente me hizo volver la mirada, tratando de no sonrojarme y volviendo a sentirme arder interiormente. Yo hubiera hecho que se prohibiera ese tipo de agresión, pero naturalmente eso era imposible en un mundo controlado por los Exos y por alguien como la Reina. Rechiné los dientes en un gesto furibundo y algo inseguro. Me dejó la elección del lugar y eso me incomodó. Solo conocía los lugares de peor fama de la ciudad. Me pregunté si podría indicarle el camino sin abrir la boca. La propuesta de encaramarme a sus espaldas me sorprendió, aunque me resultó agradable la idea de no tener que caminar. Me pregunté si no sería muy pesada. Luego me observé a mí misma y comprendí que, obviamente, no lo era. No tendría que pesar más que una niña en buena salud. Asentí casi imperceptiblemente y luego repetí el gesto con más energía para que lo viera. Tenía la sensación de ser una niña torpe, aunque era exactamente lo que era.

Baño. Solo esa palabra me hacía estremecerme ávidamente. No podía recordar la última vez. De hecho, dudaba que hubiera habido última vez, pues recordaba mi infancia tirándome cubos de agua encima en medio del patio. Si embargo, sabía lo que era un baño, pues había oído hablar de ello y había en las posadas. Pero yo solo iba a las posadas si me invitaban y en esos casos no había baño planeado. Su propuesta no me molestó, aunque me pareció algo extraña y por un momento consideré haber entendido mal. Pero no. Tal vez le encontrara algún placer a bañarse conmigo, no era tan descabellado finalmente.
- Acepto.- murmuré, temblorosa, y me alegré de que me llevara. Me subí a su espalda, sintiéndome ligeramente incómoda aunque profundamente aliviada. Pasé los brazos alrededor de su cuello, lo cual me puso nerviosa, pero, al fin y al cabo, la sesión ya había comenzado. Le indiqué una dirección con un gesto. No estaba muy lejos. Le guié por las oscuras calles del Pueblo hasta llegar al lugar. Sobre la puerta se hallaba un cartel descolorido.

OFF:
No pasa nada, no te preocupes c:

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Re: Night Lights [Priv. Eiri]

Mensaje por Invitado el Mar Abr 04, 2017 2:06 pm

Seguí las indicaciones de la muchacha... Lo cierto es que la notaba un poco fría, ya que mis manos quedaban en contacto con sus muslos. Intente no mover mucho mis manos, ya que no quería incomodarla o que simplemente pensase que tenía la mente realmente sucia y mis intenciones eran mucho más perversas. Mientras andaba y me acercaba a nuestro destino, decidí no hablar demasiado, estaba realmente sumida en el pensamiento de que al día siguiente, tendría que volver a Euen y la muchacha que llevaba sobre mis espaldas se quedaría sola en Karr nuevamente.

Una vez enfrente del hostal, pude comprobar que este era algo intermedio, no estaba del todo mal, pero tampoco era todo lujo... Al menos era la pinta que daba el establecimiento por fuera... Cuando entré con ella a las espaldas, decidí bajarla con sumo cuidado -Espera aquí, por favor-, me alejé de la chica dejándola cerca de la puerta, acercándome obviamente al mostrador, donde se encontraba una dulce muchacha. -Bienvenida, ¿En qué puedo ayudarle?- ladee la cabeza un poco y entonces sonreí amable; siempre que trataba con gente de la que deseaba algún servicio no me quedaba más remedio que mostrarme de algún modo más simpática -Sí... ¿Podría comentarme los servicios que hay por habitación?- mantuve la sonrisa, la muchacha hizo un gesto para que esperase y sacó un papel donde venían los tipos de habitaciones dentro del hostal, y los servicios de cada uno.
Elegí una de las habitaciones más caras, la cual entraba el baño y las comidas, la muchacha me hizo rápido la factura para una noche y yo le di el dinero -Gracias, señorita Eiri y tenga una feliz estancia- había tenido que firmar con mi nombre.

Me di la vuelta después de eso, guardando la factura y miré hacía delante a Ekaterina -Bueno, ya podemos irnos... Entraremos a la hora de la comida... Para la cual queda aun dos horas... Toca ir de compras- iba a sonreír cuando me reprimí y volví a ponerme de espalda delante de la muchacha para que se subiese. Sentir a la muchacha encima era quizás lo más cercano que había estado de alguien en muchos años... -Bien, esta vez te tocará llevarme a donde están las tiendas... Te compraremos ese par de zapatos o botas que puedan servirte, y un vestido nuevo... No me gusta sentarme a comer con alguien medio desnuda- me quejé y seguidamente suspiré algo molesta por empezar a ponerme blanda de nuevo con aquella muchacha, sin embargo, esta vez decidí no seguir reculando a mi mal carácter. -Mientras vamos a las tiendas... Y piensas que te gustaría tener... ¿Por qué no me cuentas un poco tu vida? O... ¿Qué te gustaría hacer con esta?- quizás no tendría que volver al día siguiente sola a Euen...

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Re: Night Lights [Priv. Eiri]

Mensaje por Ekaterina Niurka el Dom Abr 09, 2017 11:02 am

Llegamos al lugar y me agaché para entrar. Me sentía un poco mareada. Seguramente no fuera nada, de vez en cuando me fallaban las fuerzas y no era nada grave. En esos momentos solía preguntarme por qué había gente que moría de hambre o de enfermedad en las calles y a mí no me ocurría nada. Naturalmente prefería estar viva y el sentimiento de que me pudiera pasar algo me angustiaba, pero me preguntaba por qué no. Por qué a otros sí y a mi no. No podía evitar sentirme protegida por alguien, pero, ¿por quién? Era una idea ingenua pero que no me podía quitar de la cabeza. Al fin y al cabo, ¿A quién le iba a importar yo?

La chica - de la cual aún no sabía el nombre - me dejó de nuevo en el suelo y se alejó. Al instante me invadió una terrible sensación de soledad. ¿Desde cuando me ocurría eso y me afectaba que un cliente se alejara? Aunque, claro, ella era diferente. ¿En qué era diferente? Demasiadas preguntas sin respuesta. Sabía demasiado poco de ella. Intenté oír la conversación, pero solo me llegó un murmullo. Traté de librarme de la opresión en el pecho pensando en otras cosas, pero como siempre no me venían a la mente pensamientos alegres. Hacía tiempo que había olvidado cosas como pensamientos alegres o sonrisas desde que ya no me dedicaban ninguno. ¿Qué se podía esperar de Karr siendo alguien como yo?

Al fin salió de la sala de recepción y volví a subirme a su espalda, dejando de sentirme sola. El sentimiento de simple incomodidad volvió, convirtiéndose en un alivio. Luego hizo un comentario que volvió a hacerme sentir extraña. No entendía por qué iba a querer ir a las tiendas, pero tal vez simplemente necesitara algo. Volví a sentirme mareada cuando dijo que era para algo mío. Eso era imposible. Yo no tenía dinero y ella... simplemente no podía. No tenía por qué hacerlo. No tenía por qué querer hacerlo. Por poco sonrío ante su comentario.
- ¿Seguro que no te gustaría?- pese a todo seguía sintiéndome incómoda. Nada de eso era normal. Este estaba siendo un día de lo más extraño.

Hizo también la pregunta que menos necesitaba. Mientras caminaba me preguntó quién era. De una manera bastante rebuscada, pero esa era la pregunta. Me estremecí, pero contesté. No tenía elección.
- Mi nombre es Ekaterina Niurka y llevo aquí desde que tengo memoria. No he hecho prácticamente nada en mi vida salvo sobrevivir. No sé muy bien cómo he terminado así, la verdad es que la gente tiene que estar muy desesperada para quererme a mí. Y en cuanto a lo que me gustaría hacer, lo único que quiero es salir de aquí.- fui muy sincera porque de nada servía mentir. - Si no es muy osado,
podrías contarme algo también.

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Re: Night Lights [Priv. Eiri]

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