Sorrows Passing- Priv. Heytt

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Sorrows Passing- Priv. Heytt

Mensaje por Historia Scamander el Sáb Abr 15, 2017 4:42 pm

Había viajado hasta Kugg por una razón... La cual al cabo de los días se fue esfumando de mi mente. No porque no la llevase acabo... Si no por el hecho de que me había tomado un tiempo para reflexionar entre aquellos parajes... Y es que la isla de Kugg tenía algo que conseguía que hasta el más frío corazón quisiera empezar de cero allí, tomando algo de calor... Las calles de Kugg estaban llenas de risas, gritos y vida... Conseguían que Karr se volviese aun más oscuro y siniestro de lo que ya era. Pronto te veías hipnotizado por el movimiento de las calles, los bailes de la gente de Kugg y los juegos de azar... Era casi imposible no querer perderse allí y olvidar cada momento agrio del pasado, incluso querer olvidarse del sitio del cual uno pertenecía.

Sin embargo, aquel día había decidido encontrarme con la tranquilidad que el pueblo de Kugg no poseía, pero que sus alrededores demostraban. Sabía que aquella isla era lo suficientemente inmensa como para tardar meses cruzando de un extremo al otro; pero mi intención no era apartarme demasiado de la ciudad, ya que simplemente quería descansar un poco y pensar sobre el largo viaje que aun debía tomar para volver a Karr, con el objeto que me habían pedido. El silencio reinaba en el bosque, algo que me llenó de paz inmediatamente... Nadie estaba allí, por lo que, no tenía por qué llevar aquella venda en los ojos, no tenía por qué defenderme de nadie... Quité mi venda negra y observe el sitio; los colores, el aroma, todo era demasiado puro... Una pureza que apenas podía rozar a veces.

Karr era un lugar sucio, olía a muerte y enfermedad, a sexo en cada esquina... Podías ver actos atroces cada dos pasos y nunca debías intervenir en nada d lo que allí ocurriese... Por la única razón de que a nadie le importa nadie, y menos les importaría tratar de matarte. Aquello para mi era absurdo, me consideraba lo suficientemente fuerte como aniquilar a quien osase levantarme la mano... Sin embargo, nada de aquello me ocurría, ya que era algo conocida por las calles, por servir a la mismísima realeza, y sinceramente, imponía bastante al resto. Pero era demasiado doloroso llevar ese peso a la espalda... Karr era el clan en el que había nacido y no obstante, me sentía totalmente fuera de lugar siendo original de él.

Me aproxime entonces a un árbol y me senté sobre mis tobillos, cerré los ojos y sonreí... Quería disfrutar de aquello un poco más, ya que a la noche tenía pensado partir hacía Karr, y volver a tomar algún que otro trabajo, a no ser que la misma Reina me necesitase para algo. Al rato oí unos pasos, bastante sigilosos, que se acercaban al lugar... Abrí mis ojos lentamente... Un muchacho estaba llegando al sitio donde yo me encontraba, no sabía exactamente que estaría buscando allí, pero no quería que viese mi mirada por lo que volví a utilizar la venda. Por las pintas que llevaba no conseguía averiguar de que Clan era... Así pues esperé hasta tenerlo lo suficientemente cerca -¿Dando un cálido paseo? Este sitio es bastante tranquilo para llevarlo acabo...- realmente se me hacía molesto, el que no pudiese disfrutar un poco más de la soledad.

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